"Bajo el pretendido escudo de una política keynesiana, de subsidio al consumo, el gobierno sostiene una política pública de subsidios indiscriminados (ejemplo: la energía eléctrica está subsidiada en un 40% según factura, sin discriminar la composición social y capacidad adquisitiva de los usuarios). En los últimos 40 años la Argentina sufrió 15 recesiones y cinco crisis que implicaron ajustes cambiarios extraordinarios. De no haber sufrido esos percances, hoy el ingreso por habitante en términos reales sería 54% superior (...)El corralito cambiario va a continuar, con las consecuencias que implica: caída de operaciones inmobiliarias, contratos, comercio exterior y la mala imagen que causa la realidad de que el único autorizado a atesorar divisas extranjeras es el Estado mismo. Adicionalmente, la existencia de un tipo de cambio paralelo está condicionando contratos, acuerdos, etc. O sea: el mercado de divisas paralelo está fijando precios internos". (Alberto Ziperovich)